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EL RECINTO DE OMAR GONZÁLEZ

Poemas

POEMA FRIO

POEMA FRIO

Tenías tanta prisa por morir
que no te diste tiempo de agonizar,
no te molesta incluso
que tu gato negro se bañe sobre tu féretro,
es más, parece darte gusto,
pues a cada movimiento de su cola pareces guiñarle un ojo,
mostrando y respetando su pacto de no morir él por ti.

Hubieras querido ser cardiólogo
para curar tu mal tu mismo y no mirar rostros,
...preferiste siempre vivir dentro de tu marco cacoquimio,
para perforar tu corazón y destrozar lo que,
mas que amar, ya odiabas,
olvidando que se escondía bajo el nombre de una doncella.

Hubieras preferido reír que morir llorando sobre tu foto,
pero siempre fuiste como nunca quisiste ser,
siempre mostraste las rosas pero escondías para ti
esas leves espinas que guardaban el filo de un bisturí,
nunca te sentaste a pensar si tu vida sería larga o breve
pero siempre viviste al cien por cien tus momentos.

Tu música, tus letras, los poemas que sólo tú entendías,
ese fue tu mundo, porque nunca acabaste por comprender
lo que te rodeaba y que osabas en llamar mundo material.

Tenías prisa por morir que olvidaste todo,
incluso de dejar pulcra de destellos a tu guitarra.
Tenías un hueco en tu mente, sí,
pero optabas por cubrirlo de lodo,
cualquier cosa era mejor que todo,
cualquier ruido era mejor que el silencio.

Tenías prisa por morir
que no te diste tiempo de llorarte
y sin embargo, guardaste bien un espacio
para dictarme claro y al oído, éste...
mi último poema frío.

Omar González Vázquez. 9 / Enero / 1998.

GRACIAS

GRACIAS

El día despierta con la añoranza de no resucitar de nuevo,
las calles como sueños híbridos me contemplan
pena siento cuando entre dedos se me va la vida
aunque la vida huye contrariada por su suerte de mendigo.

Un hilo de luz resbala por tu rostro
y es el suficiente para hacerme sentir fuerte,
tu mirada apenas alcanza a rozarme
sin embargo me siento primera vez vivo.

La cordura rebasa mis sentidos
pues un sueño has modelado en mi camino,
tus dedos benditos de seda me acarician
y me dan las nubes y los cielos en racimo.

Qué broma me tiene el destino preparada
para al final del sueño, humillarme;
creo que poco a poco el suelo se hace vino
y la lluvia no es llanto, ni cobijo
porque en el estrecho paso de un amor blanquecino
es a mí a quien llenas con tu baño de oro infinito.

El día despierta con la añoranza de resucitar mi cuerpo,
ilumina las venas de una ciudad en coma que me alberga,
y siente la dicha de verme andante en mi camino
con los pasos tan tuyos que ya he hecho míos.

Omar González Vázquez 17 - Mayo - 2005

ESTA NOCHE

ESTA NOCHE

Esta noche me miran
como pálidas hojas de invierno
las sombras de mis dedos que no saben decir nada
mas que hemos sucumbido
nuevamente al poderío de tu recuerdo.

Que le falta a la muerte cuando muerta
la vida aburrida se va tras tu vestido,
y que le falta a la vida cuando viva
se escurre y secuestra los suspiros.

No me mires por la rendija de tus labios
porque duele mas que tus palabras
hoy he caído entre flores crueles
que flaquean y me roban los desmayos.

La acera de una calle pordiosera
malbarata el sentimiento
y me hace caminar con semánticas descalzas
haciendo sangrar la descripción de mi pecado
haciéndome llorar como un mendigo..

Esta noche me miran
como quien reclama su sitio
las letras de un poema que en delirio
solo concibe mencionar entre aires fríos
que mi llanto no es la cumbre del olvido.

Qué le sobra a la vida, alguien me diga
porque me he perdido en sus pasillos,
dónde esta la muerte alguien pregunta
no lo sé,
creo que duerme en mis bolsillos.

Autor: Omar González Vázquez 3 / NOV. / 2002

EL RECINTO DE LAS PROMESAS (El recinto del MITO)

Aquí las sombras huelen a huesos quebrantado
y el humo denso de la chimenea eclipsa un aroma ebrio,
el pasado es un chispazo y el futuro nada importa,
el incierto es presente que nos besa y se escapa gritando.

Aquí la vida es un caramelo chupado y tirado en el suelo,
nos asustan nuestros rostros cada vez que morimos con la noche,
la fatiga es premio cuando las cosas surgen como un as bajo la manga
y tratamos de olvidar los ratos bellos para seguir aprendiendo de los más amargos.

No lloramos por el MITO de la vida,
ni siquiera porque asesinen el siglo,
lo único que hace mostrar nuestras almas obesas
es un rincón ilunado en el recinto de las promesas.

Omar González Vázquez 5 / Septiembre / 1999

DORMIR DESPIERTO

DORMIR DESPIERTO

Más que a los caídos aquel trágico 11 de Septiembre de 2001 em New York, E.U.A., (víctimas inocentes de un país insano), a las muertes en el mundo en manos del terrorismo.

Esos tus pasos de plomo pisotean una dignidad ya de por sí maltrecha, lloraron nuestros ojos ante tu fuerza inmensa que literalmente desterró la tranquilidad de nuestras vidas.

Las bofetadas en el rostro de un país cercano duelen más al mundo que las ráfagas a sus espaldas, el terror hizo presa a la mañana y ahogó en miles de lágrimas toda una nación que se levantaba como dos brazos largos que buscaban rasguñar el cielo.


El polvo de tus alcanzanubes nos ha cubierto los rostros como las arenas de un recuerdo marchito que se nos escapa por entre los dedos de la memoria; la imagen derrumbada en nuestras concepciones absurdas de conciencia, paz y solemnidad, hoy, han vuelto sus caras a un kamikaze para besar sus mejillas cual venta bíblica, disfrazada con una manta en su cuerpo como cubriéndose del dolor del frío de un mundo aparte.

Ahora somos pobres víctimas de una mente sin equilibrio y de una nación que siempre ha buscado robar a Dios el cielo, el aroma a las flores y el alma a la vida, aunque ahora, tras su madriguera, ha dividido al mundo entre santos y demonios, y ha malbaratado en nombre de la paz el honor de sus hombres de guerra, arrojándolos a un colmenar de balas, muerte e inconciencia.

El planeta estalla mientras lloramos nuestras penas, estamos en pie de guerra ante la adversidad que nos confunde como niños ante la muerte, y si ése es el camino rumbo a la paz, será un camino largo donde apenas pasaremos uno a uno, y donde morir quizá será ... DORMIR DESPIERTO

Omar González Vázquez. 8 / Noviembre / 2002.

DOLORES DE UNA SOMBRA ...QUE ES LA MÍA

DOLORES DE UNA SOMBRA ...QUE ES LA MÍA

Un día los pasos malguiaron mis senderos,
de tal modo que mi sombra me perdió el paso
... y el de mis sueños,
mendigó no se cuantas noches por entre baldíos de lunas ebrias, hasta que cansada de deambular por los pasillos de los días,
decidió morir a tus píes
...de la misma forma en que yo moría.

Cuántas vertientes de tus palabras hirieron mi mirada
haciéndola sangrar con lluvias cristalinas,
cuántas veces estos labios escupieron rosas rosas
que morían tras un suspiro que le arrebataba a la vida.

¡Ay de ti!, gritaba el destino a mis espaldas
pues no hallo en tu suerte un as bajo tu manga
que te permita corregir los malguiados y fallidos pasos,
que permitan evitar que mueras,
... como mueren los ensayos de esta torpe escena
y del camino que haz cruzado cual fugitivo o quimera.

No busques nunca entre tus restos las palabras
que intenten con semánticas heridas describir tu pecado;
no busques nunca entre los polvos de una herida,
... no busques nunca donde jamás te han encontrado.

Huye y por sentencia que el dolor te alcance
pero no permitas que la tristeza te tome por sorpresa,
no permitas que como siempre se convierta el llanto,
en un abrigo impropio, en un calor insano.

Un día los pasos malguiados me perdieron
de forma que mi sombra se sintió perdida,
lloró por mí, ¡vaya ironía!,
hasta que confundida por la vida y sus desmayos
decidió morir a tu lado,
... justo donde yo revivía.

Omar González Vázquez 22 de Abril de 2005

DE PERRÍN A PERRINA (Sin despidos)

DE PERRÍN A PERRINA (Sin despidos)

A mi Hermana Paty

Hoy busco la luz de tu mirada
para recorrer juntos el largo camino de una sonrisa
o el ceño temido de un coraje compartido
aunque hoy se han para siempre escondido.

Si lleno de interrogaciones mis ojos
el espacio del llanto reclamaría su sitio
pero las respuestas del porqué te has ido
ambos desde nuestros extremos
creemos tenerla en el bolsillo

Pero no quiero desperdiciar las semánticas del suspiro
si sé bien que en su partida me desgarran
quiero en su lugar poner el agradecimiento a tu vida
y la dicha de que en tiempo y espacio me fue compartida.

Sin embargo te fuiste sin dejarnos a solas
pues nos dejas en el alma tu más bello regalo
mismo que en corazón tiene su sitio
el mismo que te pertenece...
el mismo que nos pertenece...
y me da el título enorme de ser tu hermano.

Gracias por las fuerzas, los gritos y regaños,
también por tu coraje de vida, ... tu legado,
y aunque en la desesperación de tu ausencia me desmayo
aún guardas el ímpetu de levantarme de la mano.

Sigue tu estrella salpicada por el cielo
y sé que guiarás sin fallo mi camino;
no busco hacerte sentir triste o a solas
pues estás aquí y lo sabes...
y sabes que un día estaré contigo.

Regálame un último “perrín” de tus labios
y de ser preciso desvela mis sueños en tu mente
para vivir contigo de noche en permanente
aunque al despertar el alma con el sol se desgarre.

Autor: Omar González Vázquez 1 de Septiembre de 2005

CRÓNICA DE UNA HISTORIA APAGADA

CRÓNICA DE UNA HISTORIA APAGADA

Aquella sombra se sienta sobre un puño de anhelos vagos, profanos, necios y resonantes a la vez, toma en su puño la más mortífera de las armas. Por su mente: vida es muerte y muerte es salvación; vacila su vida en el péndulo del tiempo, sus ganas mueren, su alma se esfuma, él se disuelve y pierde tiempo a las reflexiones, la ira triunfa una vez más; no hay salidas, sólo una, sin embargo, la esperanza le niega el paso, riñe con su cuerpo, suda por el viento, golpea con fiereza aquellos ventanales negros de humo, negros de inconciencia, estrellados de tristeza, ahogados en el trago más amargo que da la muerte cuando juega con una vida.

Un grito sucumbe la sala del despojo, aquellos cuadros con cristales de recuerdo caen y se rompen, truena el silencio, muere la nada, pierde espacio, pierde tiempo, pierde amor, pierde un cielo, su Dios, su mente; todo poderío suyo derrumba el mínimo resplandor de sol; una daga, un vacilante hilo de sangre rueda por el espacio, todo él deja romper y estrellarse sus recuerdos, se mira, se duele, él mismo se llora - ¡ vaya ironía¡ -, todo bajo su mando pierde destreza, todo pierde y nada gana.

Un cuerpo, una daga, un charco de sangre, un mar de ilusiones, un mundo de dolor, y en el aire ... ¿qué queda?: un olor de recuerdos con pestilencia a muerte y un embarro erróneo de lo que él siempre consideró su ideal ¡va¡, tarde despiertas y tarde así comprendes que amor no es tal, fue o quizá intentó ser un humeante aire de dolor con su fiel disfraz de ternura, aunque ternura (ahora lo sabes), es sólo engaño, es sólo hipocresía.

Muerto estás y considérate así aunque tu puñal sea una pluma, tu sala una hoja de papel, el hilo de sangre la tinta macabra del porvenir, y el cuerpo tristemente irreconocible y apagado: tú.

Omar González Vázquez 18 / Julio / 1996

BIENVENIDA

BIENVENIDA

Cómo iba a dejar de ver al cielo
si el llanto del día ha nublado mi vista
cual laberinto que me confundía entre sin razones
y expresiones que no conocía mi rostro.

cómo beber de esa copa cuando no se encuentra
hasta el borde de tus labios ni de tu sonrisa infinita
que alegraba el sorbo diario
de vida bendita entre nuestros corazones

y hoy,
me regresas en un cofre los poemas que surgieron de tus dedos entre tantas caricias que nos arrancaron las nostalgias,
caricias y recorridos de la piel que ya extrañaban
éstas almas torpes de tanto andar sin rumbos fijos,

...me tienes porque nunca me has perdido,
...te tengo porque conmigo te mantuviste presa,
y reunidos como lo hace la noche con el día
sólo espero que nunca por nuestras mentes pase nuevamente
el caminar perdidos por el albedrío de la confusión,
si no todo lo contrario,
que por siempre se mantenga siempre unida tu mano a mi mano
y seamos siempre capaces de elevar nuestras almas
siempre con la misma oración,
la misma oración que un día comenzamos.


Autor: Omar González Vázquez 17 Marzo 2005

ANTES DE SER ENTERRADO

ANTES DE SER ENTERRADO

Los diarios gritan muertes y roban conciencias, pintan de un color amarillento a ésta vida; asesinos, asesinatos, suicidios, muertes aquí y allá, pero ...¿qué es la muerte?.

Para un niño es lo incomprensible, para el joven es el dolor y para el anciano es su último paso en la vida, tal vez es su espera.

Pero existe una muerte en vida, ¡sí!, puedo morir sin expulsar mi alma de mi cuerpo, ¿sabes por qué?, es fácil:
“Uno muere cuando es olvidado”
y por ello, quiero pedirte algo antes de ser enterrado:
“ Por favor, no permitas que nunca muera “.

Omar González Vázquez. Mayo / 1997


A UNA GUITARRA TRISTE DE SU TRISTE AMIGO

A UNA GUITARRA TRISTE DE SU TRISTE AMIGO

Caminaba por los senderos que siempre hicieron agonizar mis pasos,
un hilo de luz, extraviaba mi rumbo .. cuando solía tenerlo
la sorpresa me alcanzaba el paso y regularmente lograba dejarme atrás
sin embargo, hoy está a mi lado y riñe con mi sombra con aires hórridos.

Un velamen habría sido capaz de cegarme en aquellos días
justo cuando la noche se escondía en el filo de tus cabellos,
pero de alguna forma te hacen aparecer de nuevo entre sueños
con la ciencia que requiere un ave al elevar su vuelo.

Pero me miras una vez más por la rendija del suspiro
y esta vez desconozco tu aroma que se confunde con el mío,
los tiempos cambian, cierto, pero poco cambia el destino
o será quizá que el mío siempre se ha hallado perdido.

Mis cantos me han abandonado y bebido su veneno
y cual Julieta intento embriagarme de sus labios,
pero la pócima no resulta ante corazones envejecidos
ni tampoco surten magia ante seres confundidos.

Pero tendré la fuerza y el coraje para enfrentarte
y como en tiempos viejos someterte a mi suicidio,
a morir juntos ante el camino lento de las horas
y a perdernos en el fondo de un mismo vino.

Mis manos apetecen amargamente tu sonido y fuerza
y los minutos me reclaman como un niño a su paleta,
pero hemos de vibrar, escucha mi amenaza,
pues pronto nos veremos como antes, cara a cara.

Recorreré de nueva cuenta por tus cuerdas de destino inquieto,
y tu luz me cubrirá como un ángel ebrio pero al fin ángel divino,
la sorpresa hoy se quedara para contemplarnos de la mano
y mi sombra dejará de añorar la mezcla de tu sonido y el mío.

Omar González Vázquez 2 de diciembre de 2005.

A UNA GUITARRA MARCHITA

A UNA GUITARRA MARCHITA

Ayer vagabundeaba por entre los maderos de una guitarra marchita que padecía una tristeza obscura, enferma en su rincón apenas iluminado por el farol de un tiempo que ya me parecía ajeno, sentí por un momento que ésa no era la senda que a desvelos y caprichos me había marcado la vida, sin embargo, heme aquí nuevamente ante la luz de mi veja luna.

Entre recuerdos hirvientes en mi memoria y dedos malgastados por poemas fríos, no hubo más opción que mirar a la ventana del pasado y reencontrar los trebejos que más que amar ya empezaba a odiar, pero de la forma en que se añora un amor bendito, también hay ocasiones en que se es capaz de desarmar los días para robar los segundos al tiempo y arrojar lejos de la vista lo que estorba a mis pasos por éste camino rumbo a una serenidad que igual se desea que se implora.

Los sonidos tristes de ésa pobre guitarra me habían ( tantas veces ) acompañado a la escuela, disfrazándose en una melodía que tarareaba desde la mañana hasta que asesinaba el día al momento justo de probar un bocado de la noche junto a un vaso frío de leche, aunque ése mismo frío me matara en una mezcla de pasión y mala suerte.

Es de lo mas raro hablar del pasado cuando le he perdido los pasos al presente, y peor aún cuando por correr, mi sombra hacía parecer que me seguía cuando en realidad, buscaba el pretexto exacto para desaparecer por las calles como el truco barato del destino con capa y sombrero de mago.

Ayer, apenas y recordaba de lo que era capaz, hoy, aquí, he aprendido los secretos de aquella guitarra enfermiza, pues me confeso entre lamentos y quejidos que, no hay pasado ni futuro, todo es sólo sueños y visiones, el presente no conjuga nunca los momentos tristes ni los momentos gratos, sólo nos hace digerirlos, ya después aprenderemos a llorar de dolor o alegría, por ahora, me dijo, pulsa éstas cuerdas añejas, que también yo necesito llorar un poco y tal vez, después de unas horas, seamos uno solo y nos miremos llorar por las mismas penas.

Omar González Vázquez.
14 / Abril / 2002

A UN FANTASMA

A UN FANTASMA

La tenue imagen que de ti tengo
me ha bastado para recordarte,
bendita es la ceguera que me impide verte,
bendito el sentimiento que me hace extrañarte.

Una amistad enredada entre fantasmas que juegan,
entre vientos que incitan a la cordura,
entre letras en una pantalla que enamora,
entre recados urgentes que guardo en mi memoria.

Cuando aparecen como huellas en la arena
los “¡buuu!” que ya son casi nuestro himno,
a decir verdad no sé si me derrumbo mas del gusto
o del miedo de acallar lo que dentro de mi grito.

No puedo decir mucho, o no puedo decir nada
tal vez lo que pienso sea mas que mis palabras
pero se esconden no sé donde y no surgen
pero se esconden... sólo eso ... se esconden.

Esta amistad tan bella me roba los suspiros,
nunca había reído tanto de alegría
me duelen cada vez más los despidos
pero mi reencuentro contigo hace que reviva


Omar González Vázquez
3 / Octubre / 2002

A LOS CUERPOS ABANDONADOS DE LOS POETAS

A LOS CUERPOS ABANDONADOS DE LOS POETAS

Me limito a probar el orgullo del aire
que presume ser el más libre,
mi obscuro sentimiento se tiñe de blanco
cada vez que sorbo a pausas una nube.

Alguien me dijo que podría ser un loco en potencia,
pero mi necedad me orillaba a ser poeta
mis padres reñían en general por nimiedades
mientras expulsaba por mis ojos
mis pensamientos por frases.

Un poeta no es más libre que la luna
que a diario busca escapar de su negra neblina,
un poeta no escupe lágrimas por sus ojos
mas bien, destierra su dolor por las ventanas de su cuerpo.

Soy poeta o soy un hombre de juguete,
mis manos son ramas con movimientos inertes,
soy acaso un peldaño en una estúpida mentira
o quizá soy la vida besando en la boca a la muerte.

Me limito a robar su sentir a las letras
cuando feliz cabalgo sobre fantasmas y sombras,
mi vista derrite la música en gotas
que empapan los cuerpos abandonados de los poetas.

Un poeta no es mas libre que su alma
ni siquiera puede escoger a otra luna por musa
un poeta escupe bellezas por su boca
bellezas destiladas de la soledad de que es presa.


Omar González Vázquez.
4 / Marzo/ 1999.

APAN EN LAS VENAS

Tierra de mil historias y leyendas,
de recuerdos revolucionarios y de lucha,
de sangre que se mezcla con la tierra
y del llanto que surge por las venas.

Tus dos cerros te custodian cual guerreros
con su verde semblante y noble estirpe
te han brindado sombra como escudo a los tiempos
y guardan tu nombre con la gallardía que mereces.

Tus campos con brotes de granos de oro,
alimento de dioses, bendición y gozo,
semilla que brota como herencia a tu pueblo
y eclipsas hombre, tierra y cielo en uno solo.

El maguey y su agua de un dulce interminable,
bebida de sacerdotes y sabios aztecas,
torrente infinito de tus verdes matas
y que de tantas glorias a tu pueblo llenaste.

Tu gente, anfitrión de calurosa bienvenida,
viviendo siempre con los brazos abiertos
para entregar en un puño tus fiestas y alegrías
como quien te espera con añoranza y una sonrisa.

Eres tú el pueblo de las mil venturas,
el pueblo rodeado de agua y llanuras,
eres mi casa, techo, patria y orgullo
eres tu: el Apan que corre en mis venas.

Autor: Omar González Vázquez 20 / Enero / 2005.

REALIDAD DE UN PUEBLO AÑEJO

Destellos de mil luces surgieron desde el alba
hasta el momento justo en que la noche asesinaba al sol,
nacimos o morimos, nunca lo sabremos
pero te dejaste ver con tus cabellos largos cual Julieta.

El día era un juego de luces entre tus vientecillos suaves
aquellos que te hacen girar de recuerdos hasta marearte,
y los mismo que son capaces de hacerte sufrir de tristeza
por añorar postales que en la alcoba del pasado guardaste.

Muchos huyen mas allá de las fronteras del mapa, perdidos
más por la esperanza desterrada que por la fuerzas de tu suelo,
pues muchos hombres malguiaron tu sendero confundido
un camino sin rumbo, incoherente a tu belleza y sentido.

Eres la natalidad que nos pega en el orgullo frenético
dentro, tan dentro que a nuestros ojos te escondes,
tan profundo... pero sabemos que estas ahí latiente
pues si nuestros rostros no se miran extrañamos tu tierra de cielo.

En un puñado de tiempo te asaltaron las épocas de golpe
y dejaron en tu cuerpo la marca indeleble de su paso,
bellos datos y muestras de un testimonio de oro y plata
de néctares de dioses y semillas de hombre ufano.

Y aunque tu rostro al espejo parece un umbral cacoquimio
mil manos como venas de fuerza corren por tus calles,
mentes, manos, fuerzas, ideas, orgullo, y espíritu cooperativo
que emana en cada hijo Apanense tuyo,
dispuesto a no dejar morir la bendición que nos heredaste.

Autor: Omar González Vázquez 25 de Enero de 2006.